
Desde muebles reacondicionados hasta vehículos eléctricos y alimentos de la agricultura familiar, las decisiones de compra del sector público abren mercados y modifican las exigencias a los proveedores. Experiencias de Europa y América Latina muestran resultados concretos y un desafío compartido: comprobar sus beneficios.
Un escritorio reacondicionado puede costar casi la mitad que uno nuevo. Una flota eléctrica puede reducir el gasto en combustible. Un contrato de alimentación escolar puede abrir un mercado para pequeños productores rurales. Las compras públicas sostenibles trasladan los objetivos ambientales y sociales a decisiones concretas: qué adquiere el Estado, a quién contrata y qué condiciones exige.
Su alcance va más allá del presupuesto de cada organismo. Cuando una administración incorpora requisitos de reutilización, desempeño ambiental o inclusión productiva, modifica las condiciones de competencia entre sus proveedores. Para las empresas, esos atributos pueden convertirse en requisitos de acceso, puntos en una licitación u obligaciones durante la ejecución del contrato.
Estados Unidos dio pasos tempranos en las compras públicas ambientales: en 1976 incorporó a su legislación la adquisición de productos con materiales recuperados y, en 1983, la EPA publicó su primera directriz para comprar cemento y hormigón con cenizas recuperadas. La Cumbre de Río de 1992 amplificó este enfoque a escala global, al llamar a los gobiernos a incorporar objetivos ambientales en sus políticas de compra.
La propuesta de reforma de la contratación pública presentada por la Comisión Europea recientemente vuelve a poner este instrumento en agenda. En un mercado que representa alrededor del 15% del PIB de la Unión Europea, plantea que los criterios de calidad tengan una ponderación mínima del 30%, elevada al 50% en contratos intensivos en mano de obra.
Las experiencias que ya están en marcha permiten observar cómo funcionan estas decisiones en la práctica. Algunas administraciones aprovechan materiales existentes; otras incorporan tecnologías de menor consumo o facilitan la participación de pequeños proveedores.
Muebles que vuelven a utilizarse
En Francia, el municipio de Niort incorporó muebles recuperados y reacondicionados para equipar sus oficinas. La contratación permitió trabajar sobre el mobiliario existente y reunió a una empresa de equipamiento con especialistas en carpintería y reutilización. Un puesto de trabajo reacondicionado costaba 450 euros, frente a los 890 euros de uno nuevo, según el caso documentado por la Comisión Europea.
La decisión abrió una oportunidad comercial para empresas capaces de reparar y adaptar muebles. También permitió aprovechar materiales que todavía podían utilizarse y reducir el costo del equipamiento.
En el Reino Unido, Public Health Wales aplicó una lógica similar al equipar sus oficinas de Cardiff en 2016. De más de 2.500 piezas de mobiliario, el 94% fue reacondicionado o remanufacturado. La iniciativa evitó enviar unas 41 toneladas de residuos a disposición final y estimó una reducción de 134 toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero, de acuerdo con el estudio del servicio de salud galés.
Tecnología que reduce el consumo y amplía las opciones
En Argentina, la Ciudad de Buenos Aires utilizó sus compras de alumbrado público para reducir el consumo de energía. Desde 2013 comenzó a reemplazar las luces tradicionales por LED, mediante una licitación adjudicada a Philips. Con las primeras 15.000 luminarias instaladas, el consumo eléctrico se redujo un 40% respecto de la situación anterior, según los datos publicados por el gobierno porteño.
En Costa Rica, el Instituto Costarricense de Electricidad incorporó 100 vehículos eléctricos con financiamiento del BID. Entre junio de 2019 y julio de 2020, la experiencia reportó un ahorro neto de US$66.000 y evitó el consumo de 68.000 litros de combustible, de acuerdo con un balance del banco.
Alimentación escolar que abre mercados
Las compras de alimentos ofrecen otra vía para conectar el gasto público con el desarrollo de proveedores. En Chile, la articulación entre el Instituto de Desarrollo Agropecuario y la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas permitió que productores de la agricultura familiar abastecieran a las empresas concesionarias del Programa de Alimentación Escolar.
Durante 2023, esas ventas superaron los 4.126 millones de pesos chilenos e involucraron más de 6,5 millones de kilos de alimentos. Participaron 158 productores de 13 regiones, según el balance publicado por INDAP. Las condiciones de abastecimiento incorporadas al programa abrieron un canal comercial para productores que, individualmente, suelen tener dificultades para acceder a grandes compradores.
En Colombia, el departamento de Antioquia desarrolló la plataforma COMPAN para facilitar y registrar las compras públicas de alimentos a pequeños productores. Entre enero de 2025 y enero de 2026 se registraron 609 contratos que incorporaban estas compras, por un valor total de 234.000 millones de pesos colombianos, según la gobernación.
Verificar lo que ocurre después de la adjudicación
En España, una experiencia de Cataluña muestra la importancia del seguimiento. Un acuerdo marco de servicios de limpieza por 75 millones de euros incorporó condiciones sobre salud y seguridad laboral, igualdad de género, conciliación y restricciones a sustancias químicas. También reservó uno de sus lotes a entidades de empleo protegido y de inserción.
La administración revisó contratos laborales, nóminas y jornadas, y recogió la perspectiva de los trabajadores. Las auditorías detectaron incumplimientos y permitieron impulsar correcciones con las empresas proveedoras, según la guía de contratación social de la Comisión Europea.
Ese seguimiento sigue siendo una debilidad regional. Un diagnóstico de la OEA y el BID publicado en 2020 encontró que el 65% de los 23 países analizados no reportaba mecanismos para evaluar sus compras públicas sostenibles. En 2023, un informe de la Alianza del Pacífico señaló que la falta de datos e indicadores dificultaba identificar las medidas más efectivas y replicarlas.
Foto ilustrativa: Will Suddreth / Unsplash.
