Cuatro grandes cadenas británicas ya no venden bolsas plásticas de un solo uso

Bolsas reutilizables disponibles en un supermercado.
Imagen: Archivo ComunicarSe.

Tesco, Waitrose, Marks & Spencer y Sainsbury’s informaron que dejaron de comercializar este tipo de bolsas en Inglaterra. La regulación redujo un 98% su utilización entre los principales minoristas desde 2014.

Cuatro de las siete mayores cadenas comerciales de Inglaterra ya no venden bolsas plásticas de un solo uso. Tesco y Waitrose dejaron de reportar ventas en 2022, mientras que Marks & Spencer y Sainsbury’s alcanzaron el mismo resultado durante el último período relevado por el gobierno británico.

Los datos surgen del informe correspondiente al período 2025–2026, publicado por el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales del Reino Unido (Defra).

La transformación fue acompañada por decisiones empresariales que, en algunos casos, comenzaron antes de la regulación. Tesco retiró las bolsas descartables de sus cajas en 2017 y las sustituyó por modelos reutilizables fabricados con un 94% de plástico reciclado. La empresa estimó entonces que la medida permitiría eliminar alrededor de 700 millones de bolsas por año.

Waitrose había anunciado en 2018 que dejaría de vender sus bolsas plásticas de cinco peniques y reemplazaría las utilizadas para frutas y verduras por alternativas compostables.

Marks & Spencer, que comenzó a cobrar por las bolsas en 2008, fue más lejos en 2023: sustituyó sus bolsas plásticas reutilizables por bolsas de papel certificadas por el Forest Stewardship Council. Actualmente, la empresa declara que ya no ofrece bolsas de compras de un solo uso.

Sainsbury’s es la incorporación más reciente. La cadena había vendido 11 millones de bolsas durante 2024–2025, pero reportó cero unidades en el período siguiente. Hasta el momento, no difundió un comunicado corporativo específico sobre ese resultado.

La regulación cambió el mercado

El desempeño de las cadenas se produjo dentro de un marco regulatorio que modificó el comportamiento de empresas y consumidores.

Inglaterra introdujo en octubre de 2015 un cargo obligatorio de cinco peniques por cada bolsa plástica de un solo uso entregada por los grandes comercios. En 2021, el monto aumentó a diez peniques y la obligación se extendió a todos los minoristas.

Antes de la medida, los principales supermercados distribuían alrededor de 7.640 millones de bolsas anuales. En 2025–2026, las siete mayores cadenas vendieron 126 millones: una reducción del 98% frente a 2014 y del 90% respecto del primer año completo de aplicación de la norma.

Las 126 millones de bolsas restantes fueron comercializadas por Asda, Morrisons y The Co-operative Group. Las tres cadenas redujeron conjuntamente sus ventas un 23% en el último año.

El universo total es más amplio. Los 94 minoristas que suministraron información a Defra vendieron 399 millones de bolsas durante 2025–2026, un 9% menos que el año anterior y un 81% menos que en 2016–2017.

Parte del dinero recaudado se destinó a organizaciones sociales, ambientales y comunitarias. Los comercios que informaron voluntariamente el destino de los recursos donaron 8,7 millones de libras durante el último período. Desde la introducción del cargo, las contribuciones declaradas superan los 234 millones de libras.

Resultados en América Latina

La experiencia británica tiene antecedentes relevantes en América Latina. Chile fue el primer país de América del Sur en prohibir nacionalmente la entrega de bolsas plásticas en el comercio. Antes de la Ley 21.100, se utilizaban aproximadamente 3.400 millones de unidades anuales. Durante su primer año de aplicación, el gran comercio dejó de entregar 2.200 millones de bolsas.

Colombia optó por un instrumento económico semejante al británico. El impuesto nacional al consumo de bolsas plásticas, introducido en 2017, elevó gradualmente su precio y contempló beneficios para las alternativas con menor impacto ambiental. Según el Ministerio de Ambiente, el consumo disminuyó un 69,3% entre 2015 y 2021.

En Perú, la aplicación de la Ley 30884 permitió evitar el uso de aproximadamente 500 millones de bolsas entre 2019 y 2024. El desafío, sin embargo, sigue siendo considerable: el Ministerio del Ambiente estima que el país todavía consume cerca de 3.000 millones de bolsas al año.

Los modelos no son idénticos: Chile aplicó una prohibición, mientras que Inglaterra y Colombia recurrieron principalmente a cargos e impuestos. Los resultados, sin embargo, muestran un patrón común. Cuando las medidas alcanzan al conjunto del comercio, encarecen o restringen la entrega y se sostienen durante varios años, el consumo de bolsas descartables puede caer de manera acelerada.