
Los argentinos califican su bienestar con un promedio de 3,34 puntos sobre 5. Ese es el principal resultado de la medición del Índice de Bienestar UdeSA–OSDE, el nuevo relevamiento del país que monitorea de manera continua el bienestar subjetivo de la población. Desarrollado por la Universidad de San Andrés (UdeSA), a través de su Laboratorio y Observatorio de Opinión Pública (LOOP), junto con OSDE, el estudio se publica mensualmente y permite seguir la evolución de la percepción que tienen los argentinos sobre su calidad de vida, además de registrar emociones y hábitos vinculados con el cuidado de la salud.
Para elaborar el índice, los participantes califican diez dimensiones clave en una escala de 1 a 5 —donde 1 corresponde a “muy insatisfecho” y 5 a “muy satisfecho”—: la situación económica, la actividad laboral, las relaciones sociales, la convivencia familiar, la salud física, la salud mental, el tiempo libre, la vivienda, la formación y el sentido de propósito. El promedio de esas respuestas da origen al Índice, un indicador sintético que funciona como un termómetro de la percepción que tienen los argentinos sobre su bienestar.
La encuesta releva también información sobre las emociones de los participantes y distintos hábitos vinculados con el cuidado de la salud —como la alimentación, el sueño, la actividad física, los controles médicos, el uso de pantallas, la vida social, el consumo de alcohol, el tabaquismo y la práctica de meditación o rezo—, con el objetivo de analizar cómo estos factores se relacionan con los niveles de bienestar registrados.
“Mediante este índice, seguiremos la evolución de distintos indicadores relevantes a lo largo del tiempo con el objetivo de tener más datos sobre el bienestar de los argentinos. Aspiramos, así, a entender mejor qué nos pasa como sociedad y a generar insumos para profundizar la indagación y alimentar políticas públicas o privadas. Para la Universidad de San Andrés, es un placer encarar este proyecto de la mano de OSDE, una organización líder en el campo de la salud que entiende la importancia de concebir el bienestar de manera integral”, expresó Lucas S. Grosman, rector de la Universidad de San Andrés.
«La relevancia del bienestar sigue creciendo en todo el mundo como un pilar fundamental para la comunidad. Por eso, asumimos el compromiso de medirlo de forma rigurosa mediante el Índice de Bienestar, desarrollado en conjunto con la Universidad de San Andrés, una de las instituciones más prestigiosas de nuestro país en la materia»., manifestó Cristian García Sarubbi, Director General de Grupo OSDE.
La iniciativa, que combina la experiencia del LOOP de la Universidad de San Andrés en investigación de opinión pública con el enfoque de Fundación OSDE sobre salud y bienestar integral, prevé doce mediciones a lo largo del año. Cada edición se basa en una muestra representativa de aproximadamente 1.000 personas de 18 años o más con acceso a internet, estratificada por región, género, edad y nivel socioeconómico y ponderada según los parámetros del Censo Nacional de Población.
El Índice de Bienestar general en el mes de septiembre se ubica en 3,34, mostrando una estabilidad prácticamente perfecta en comparación con las mediciones de los meses anteriores. Sin embargo, al descomprimir este promedio nacional, surgen importantes disparidades según el perfil demográfico y los hábitos de vida.
Variaciones por Segmentos Demográficos:
- Nivel Socioeconómico (NSE): Presenta una de las brechas más marcadas del estudio. El segmento de mayor nivel socioeconómico (ABC1) encabeza el bienestar con 3,74 puntos, mientras que las clases con menores ingresos (D1D2) caen al piso de 3,20.
- Brecha Etaria: El bienestar aumenta de forma directamente proporcional a la edad. Los Boomers lideran el indicador con 3,66, en contraste con los Millennials, quienes registran el valor más bajo con 3,15 y concentran los mayores niveles de estrés e incertidumbre.
- Género: Si bien los promedios globales son muy parecidos entre hombres (3,38) y mujeres (3,36), en septiembre mostraron trayectorias opuestas: el índice en los hombres cayó 0,12 puntos, mientras que en las mujeres subió 0,12 puntos, alcanzando su pico máximo histórico.
- Disparidad Geográfica: Se percibe una brecha evidente entre el interior del país y el área metropolitana. Las regiones Sur (3,65), NOA (3,44) y NEA (3,61) sostienen los niveles más altos, en tanto que la CABA (2,93) y el GBA (3,32) registran los valores más bajos de la Argentina.
Hábitos de Vida, Vínculos y Emociones (las mayores diferencias)
- Alimentación Saludable: Es la variable con la diferencia más drástica de todo el estudio. Existe un salto de 1,18 puntos de bienestar entre quienes perciben que tienen una alimentación muy saludable frente a quienes la consideran nada saludable.
- Descanso e Impacto del Fin de Semana: El sueño condiciona fuertemente el indicador. Dormir menos de 6 horas los fines de semana hace caer el índice a su piso mínimo en esta categoría (2,77), mientras que dormir más de 8 horas lo eleva a 3,42.
- Ejercicio y Naturaleza: La actividad física frecuente y el contacto continuo con el entorno natural elevan el bienestar de un rango de 2,92 – 2,95 a valores entre 3,65 y 3,69.
- Aislamiento vs. Encuentro Social: No reunirse nunca con amigos o familiares deprime el índice a 2,95, mientras que mantener encuentros 2 a 3 veces por semana impulsa el bienestar hasta 3,66. De hecho, los vínculos afectivos son los aspectos que generan mayor satisfacción general.
