
Las grandes cadenas comerciales británicas como los supermercados Tesco, Marks & Spencer y BT trabajarán con expertos en medio ambiente y académicos para decidir cómo se medirán las emisiones «en el ciclo de vida» del producto, desde el momento de su fabricación hasta los de empaquetado, distribución y venta.
La empresa Carbon Trust será la encargada de asesorar a las empresas para reducir sus emisiones de carbono, y junto con el Ministerio Británico de Medioambiente, Alimentación y Asuntos Rurales idearán el nuevo sistema. También, estas nuevas etiquetas advertirán sobre los productos que posean exceso de plástico en sus envases, lo que no deja que sean reciclados.
Al igual que los productos alimentarios muestran en sus envases los ingredientes y alertan al comprador acerca de los niveles de sal, azúcar y grasas, con el nuevo etiquetado se indicará la cantidad de dióxido de carbono (CO2) empleada en la elaboración de cada artículo.
Las nuevas etiquetas advertirán también de los productos que cuenten con exceso de plástico en sus envases y que no puedan ser reciclados.
Inglaterra parece estar al frente en lo que concierne a la importancia de los envases de los productos. Hace poco, se determinó que las etiquetas de las bebidas alcohólicas incluyan una advertencia sobre su consumo, el porcentaje de alcohol y una recomendación sobre las cantidades máximas que conviene ingerir.
(EFE)