
La mayor compañía mundial de proteínas dejó fuera de su nueva hoja de ruta climática el objetivo global de emisiones netas cero para 2040 y pasó a priorizar metas sobre emisiones de alcance 1 y 2. El cambio llega tras un acuerdo con la Fiscalía General de Nueva York por afirmaciones ambientales consideradas insuficientemente sustentadas.
JBS presentó en julio su Reporte de Sostenibilidad 2025 con un cambio relevante en su estrategia climática. La compañía ya no incluye entre sus principales metas corporativas el compromiso, anunciado en 2021, de alcanzar emisiones netas cero para 2040 en toda su cadena de valor.
En su lugar, JBS concentra ahora sus objetivos cuantificados en las emisiones de alcance 1 y 2, correspondientes a sus operaciones directas y al consumo de energía. La empresa se propone reducir la intensidad de esas emisiones un 30% hacia 2030 y un 70% hacia 2050, tomando 2019 como año base. También fijó como objetivo alcanzar un 60% de electricidad renovable a nivel global en 2030, según el comunicado oficial sobre el reporte.
El cambio deja fuera de las nuevas metas globales cuantificadas a las emisiones de alcance 3, asociadas a proveedores, producción ganadera, insumos, transporte y otras actividades de la cadena de valor. En el sector cárnico, estas emisiones representan una parte sustancial de la huella climática.
De la ambición global al control operacional
JBS sostiene que el nuevo enfoque busca concentrarse en objetivos que pueda gestionar, medir y reportar con mayor precisión. Jason Weller, director global de Sostenibilidad de la compañía, señaló que el nuevo marco prioriza acciones que la empresa puede “gestionar, medir e informar con confianza”, al tiempo que mantiene el trabajo con productores, clientes y otros actores de la cadena.
La empresa afirma que continuará con iniciativas de trazabilidad, eficiencia energética, uso de energías renovables, restauración y asistencia técnica a productores. En Brasil, por ejemplo, sus Green Offices ofrecen apoyo gratuito a ganaderos para avanzar en la regularización socioambiental de sus establecimientos. De acuerdo con JBS, el programa ha contribuido a regularizar más de 20.000 propiedades rurales desde 2021 y ha destinado más de 8.000 hectáreas a recuperación forestal.
El nuevo marco, sin embargo, establece una diferencia más clara entre las metas climáticas que JBS asume sobre sus propias operaciones y las acciones que desarrolla mediante programas de colaboración dentro de su cadena de valor.
El peso de la litigación climática
La redefinición llega después de que JBS USA alcanzara en noviembre de 2025 un acuerdo por US$1,1 millones con la Fiscalía General de Nueva York.
La Fiscalía había demandado a JBS USA en 2024 por considerar engañosas las afirmaciones vinculadas con el compromiso del grupo de alcanzar emisiones netas cero para 2040. Según la investigación oficial, cuando la empresa comenzó a comunicar esa promesa no contaba con un plan viable ni con una base factual suficiente para sostenerla.
Como parte del acuerdo, JBS USA se comprometió a reformar sus prácticas de comunicación ambiental y a presentar informes anuales de cumplimiento durante tres años. Los US$1,1 millones se destinarán a iniciativas de agricultura climáticamente inteligente en el estado de Nueva York.
El caso muestra un riesgo creciente para las empresas: las promesas climáticas ambiciosas ya no se evalúan únicamente en el terreno reputacional. También pueden quedar expuestas a escrutinio regulatorio y judicial cuando no están acompañadas por metodologías, inversiones, cronogramas y mecanismos de implementación verificables.
