
Las mujeres ocupan apenas el 17% de los puestos de dirección superior en funciones de inteligencia artificial dentro de empresas del sector. El nuevo informe del Foro Económico Mundial muestra también una concentración femenina en tareas de menor remuneración, mientras se estanca su avance hacia el liderazgo empresarial.
La expansión de la inteligencia artificial encuentra a las mujeres con una participación limitada en su conducción. El debate se vincula con los reclamos de controles independientes sobre la inteligencia artificial. Según el Global Gender Gap Report 2026 del Foro Económico Mundial, ocupan apenas el 17% de los puestos de dirección superior en funciones de IA dentro de empresas de esta tecnología. El dato, elaborado con información de LinkedIn de 22 economías, expone un desafío para las estrategias corporativas: ampliar la participación femenina en las decisiones sobre el desarrollo y la implementación de estos sistemas.
El desequilibrio atraviesa las distintas etapas de la carrera profesional. Dentro de las empresas de IA, la presencia de mujeres en funciones vinculadas con esta tecnología pasa del 28% entre profesionales sin responsabilidades de gestión al 24% en mandos medios y al 17% en dirección superior. En las compañías de otros sectores, la participación femenina en funciones de IA también disminuye a medida que aumenta la jerarquía.
La definición utilizada por el estudio comprende empresas donde al menos el 10% del talento reúne experiencia o habilidades de IA. La muestra incluye a Brasil y México, junto con otras veinte economías.
La desigual participación en la conducción convive con una mayor exposición femenina a los cambios laborales que introduce esta tecnología. Un estudio de la Organización Internacional del Trabajo publicado en 2025 estima que el 4,7% del empleo femenino mundial se encuentra en la categoría de máxima exposición a la IA generativa, frente al 2,4% del masculino. En los países de ingresos altos, las proporciones alcanzan el 9,6% y el 3,5%, respectivamente. La OIT aclara que el efecto más probable será la transformación de las tareas, antes que la automatización completa de los puestos.
Una brecha que también se refleja en las remuneraciones
La desigualdad alcanza el acceso a los empleos mejor pagados de la inteligencia artificial. En una muestra de 19 economías, las mujeres representan el 44,8% del personal dedicado a etiquetar datos para entrenar estos sistemas, pero apenas el 19,3% de los profesionales de ingeniería de IA y el 20,6% de quienes trabajan en ingeniería de aprendizaje automático.
El informe del Foro señala que, en Estados Unidos, el etiquetado figura entre las funciones de IA peor remuneradas, mientras que la presencia femenina disminuye en muchas de las de mayor remuneración. El hallazgo muestra cómo la distribución de mujeres y hombres entre ocupaciones puede contribuir a las diferencias de ingresos, aunque no mide una brecha salarial por género dentro de un mismo puesto.
Para las empresas, esto amplía el alcance de las políticas de igualdad: además de revisar las remuneraciones por trabajos comparables, resulta relevante observar quién accede a la formación técnica, a los proyectos estratégicos y a las posiciones con mejores perspectivas de desarrollo.
La paridad en la conducción se aleja: de 50 a 90 años
La brecha en la IA forma parte de un escenario más amplio de estancamiento del liderazgo femenino. En un análisis complementario publicado por el Foro Económico Mundial, LinkedIn advierte que el avance de las mujeres hacia puestos de liderazgo lleva cuatro años estancado.
Según esa evaluación, el ritmo registrado durante los cinco años previos a 2020 permitía proyectar la paridad en 50 años. Con la trayectoria posterior, el horizonte se extiende a 90 años. La estimación depende de la velocidad de avance observada y puede cambiar con las decisiones de contratación y promoción.
El informe permite dimensionar la pérdida de representación a lo largo de la carrera: las mujeres ocupan el 46% de los puestos de entrada, pero apenas el 23% de los cargos de máxima conducción ejecutiva, en promedio para 57 economías. Además, la contratación femenina para puestos de liderazgo está estancada desde 2022 y muestra señales iniciales de retroceso.
La situación también se refleja en las mayores compañías del mundo. En el ranking Fortune Global 500, el número de mujeres CEO pasó de 14 en 2015 a 32 en 2025, equivalentes al 6,4% del total. Entre las cien primeras empresas por ingresos, la presencia de CEO mujeres cayó de nueve en 2023 a siete en 2025.
La formación todavía no se traduce en iguales oportunidades
La distancia entre educación y oportunidades económicas es otro de los hallazgos del reporte. Al ritmo actual, la brecha educativa podría cerrarse en ocho años, mientras que la paridad en participación y oportunidades económicas requeriría 129. Este último indicador contempla una dimensión más amplia que el acceso al liderazgo, por lo que su proyección es diferente.
Los avances educativos no garantizan una participación equivalente en el empleo, los ingresos o la toma de decisiones. La expansión de la IA vuelve especialmente relevante esa distancia: las empresas están definiendo nuevas funciones, capacidades y trayectorias profesionales que pueden condicionar las oportunidades de los próximos años.
Incorporar la igualdad de oportunidades a esa transformación implica revisar el acceso a la capacitación en IA, los criterios de contratación y promoción y la composición de los equipos que deciden sobre su implementación. Medir la presencia femenina en cada nivel y función permitiría evaluar si la inversión tecnológica también está ampliando las posibilidades de desarrollo profesional.
