
El PNUMA proyecta un pico de calentamiento cercano a 1,8 °C incluso si se cumplen todos los compromisos climáticos nacionales y las metas de emisiones netas cero. El desafío es reducir la magnitud y duración del exceso, reforzar la adaptación y mantener abierta la posibilidad de bajar las temperaturas. La respuesta de Peter Bakker, presidente y CEO del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD).
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) plantea un escenario que obliga a revisar la planificación climática: el mundo se encamina a superar los 1,5 °C de calentamiento respecto de los niveles preindustriales. Su nuevo informe, Limiting Overshoot, presentado el 2 de septiembre en Nairobi, propone concentrar los esfuerzos en limitar ese rebasamiento y lograr después un descenso de las temperaturas.
La distancia entre las políticas y los compromisos sigue siendo decisiva. Con las políticas actuales, la proyección mediana alcanza aproximadamente 2,6 °C en 2100. Bajo uno de los escenarios más optimistas, que supone cumplir todos los planes climáticos nacionales y las metas de emisiones netas cero, el pico estimado ronda 1,8 °C.
Superar el umbral no significa abandonar la meta
El informe se refiere al calentamiento sostenido durante décadas. Aunque 2024 ya registró una temperatura media anual superior a 1,5 °C, un año aislado no equivale a superar el umbral de largo plazo del Acuerdo de París.
La respuesta propuesta combina recortes rápidos de emisiones, adaptación y esfuerzos posteriores para retirar más dióxido de carbono del que se libera. El regreso por debajo de 1,5 °C no está garantizado: depende de las decisiones actuales y de cuánto se eleve la temperatura antes de comenzar a descender.
António Guterres pidió un “exceso de ambición” para que el rebasamiento sea lo más pequeño y breve posible. El PNUMA advierte que cada fracción adicional de calentamiento y cada año de exposición aumentan los riesgos para el agua, los alimentos, la salud, la infraestructura y las economías. También crece la posibilidad de cambios irreversibles, como la degradación de la Amazonia y la desestabilización de grandes masas de hielo.
Una doble exigencia para las empresas
Peter Bakker, presidente y CEO del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD), vinculó las conclusiones del informe con las decisiones de inversión, los seguros y los costos de financiamiento. En una reacción publicada en LinkedIn, sostuvo que la preparación frente al riesgo climático debe formar parte de la agenda de los directores financieros, los responsables de riesgos y los directorios.
Por su parte, We Mean Business Coalition pidió acelerar la electrificación, reducir el metano y reforzar la adaptación, subrayando que las decisiones empresariales y gubernamentales todavía pueden limitar la magnitud y duración del calentamiento.
La remoción de carbono formará parte de la respuesta, pero enfrenta límites de escala, costos y permanencia. Los bosques pueden perder el carbono almacenado por sequías o incendios, mientras las tecnologías de captura directa todavía presentan dificultades para expandirse. Postergar los recortes confiando en una futura remoción reduce las posibilidades de revertir el calentamiento.
Incluso si las temperaturas finalmente bajan, algunos daños permanecerán. La prioridad que plantea el informe es preservar, desde ahora, la mayor capacidad posible de proteger a las comunidades y sostener la actividad económica.
