La retirada silenciosa de las metas regenerativas

Una mano observa brotes que emergen de un suelo fértil, imagen alusiva a la agricultura regenerativa
Imagen: Pixabay / edición ComunicarSe

REPORTAJE EXCLUSIVO

Aunque el 64% de las grandes compañías agroalimentarias ya menciona la agricultura regenerativa, disminuye la cantidad que establece objetivos cuantificados. Algunas metas desaparecieron, otras fueron reducidas y varias llegaron a su fecha de cumplimiento sin que se informaran los resultados.

La agricultura regenerativa conserva una fuerte presencia en el discurso empresarial, pero los compromisos que permiten evaluar sus resultados comienzan a perder fuerza.

Una investigación de la FAIRR Initiative —Farm Animal Investment Risk and Return—, una red internacional de inversores especializada en los riesgos ESG del sistema alimentario, evaluó a 78 grandes empresas agroalimentarias, con ingresos combinados por USD 3,3 billones. El estudio encontró que el 64% ya menciona la agricultura regenerativa en sus comunicaciones. Sin embargo, la proporción con metas cuantificadas cayó del 35% en 2023 al 28% en 2026.

La brecha es todavía mayor cuando se observan los resultados: aunque el 54% de las compañías afirma medir los efectos de sus programas, apenas el 4% estableció objetivos basados en resultados ambientales. Ninguna fijó una meta concreta para reducir el uso de pesticidas dentro de sus iniciativas regenerativas.

LA BRECHA DE CREDIBILIDAD

64% menciona la agricultura regenerativa · 28% tiene metas cuantificadas, frente al 35% en 2023 · solo 4% fijó objetivos basados en resultados · ninguna estableció una meta de reducción de pesticidas.

Fuente: FAIRR Initiative, 2026.

El fenómeno no supone necesariamente que las empresas hayan abandonado sus proyectos. En varios casos continúan las experiencias con productores, los programas piloto y las alianzas locales. Lo que está desapareciendo es otra cosa: las metas públicas que permiten conocer el alcance de esas iniciativas y exigir resultados.

Metas que desaparecen sin explicación

FAIRR identificó compromisos retirados, reformulados o que dejaron de aparecer en la información pública. Compass Group y JBS ya no presentan algunos objetivos regenerativos informados anteriormente o los modificaron de manera sustancial. Otras seis compañías —entre ellas Sodexo y Yum! Brands— dejaron de hacer referencia al tema en las divulgaciones analizadas por la organización.

Consultada por ComunicarSe, María Montosa Ródenas, especialista técnica en Naturaleza de FAIRR, explicó que el retroceso puede responder a una combinación de factores.

Algunas empresas habrían sobreestimado su capacidad para medir los efectos de la agricultura regenerativa dentro de cadenas de suministro complejas. Al mismo tiempo, el aumento de los riesgos legales y reputacionales asociados al greenwashing podría estar llevando a las compañías a ser más prudentes con sus promesas públicas.

Para FAIRR, el mayor problema aparece cuando una meta deja de mencionarse sin ninguna explicación. La falta de transparencia impide determinar si el compromiso fue cumplido, abandonado o sustituido por una nueva estrategia.

“La mayor preocupación surge cuando una empresa deja de mencionar un objetivo sin ofrecer una explicación clara”.

Montosa también advierte que los proyectos no deberían informarse solamente de manera aislada. Las empresas tendrían que mostrar su peso dentro del conjunto de las operaciones y publicar resultados corporativos sobre clima, agua, contaminación, biodiversidad y medios de vida de los agricultores.

Sodexo: una meta vencida y un resultado pendiente

En 2022, Good Eating Company, una marca de Sodexo, anunció que destinaría para 2025 el 15% de su presupuesto alimentario a productos procedentes de granjas con prácticas regenerativas. El compromiso fue presentado como parte de la estrategia Better Tomorrow 2025 y como una iniciativa pionera dentro del sector de servicios de alimentación.

La compañía reiteró la meta en años posteriores y describió programas de abastecimiento con productores de California y Georgia. Todavía en 2024 afirmaba públicamente que el objetivo seguía vigente.

Sin embargo, la nueva hoja de ruta Better Tomorrow 2028 ya no contiene esa meta ni informa el porcentaje alcanzado. El marco se concentra en cadenas de suministro responsables, comidas sostenibles, reducción de residuos, clima y naturaleza, con un enfoque que Sodexo define como pragmático y adaptado a las realidades locales.

Ante una consulta de ComunicarSe, Sodexo confirmó que el compromiso concluyó al finalizar 2025, pero no informó si alcanzó el 15%. La empresa anticipó que publicará una actualización y los aprendizajes obtenidos en un informe de impacto previsto para finales de 2026.

Sodexo sostuvo que Good Eating Company continúa trabajando con proveedores y aplicando criterios de abastecimiento regenerativo en Estados Unidos. También consideró que la evaluación de FAIRR podría no reflejar completamente sus comunicaciones más recientes y mencionó iniciativas locales en Estados Unidos y el Reino Unido.

La respuesta confirma la continuidad de algunos proyectos, pero deja pendiente el dato principal: qué proporción del presupuesto llegó efectivamente a establecimientos con prácticas regenerativas al vencer el plazo.

JBS: de una inversión concreta a un compromiso general

JBS, la multinacional brasileña y mayor productora mundial de proteínas, prometió en 2021 invertir USD 100 millones hasta 2030 en investigación y desarrollo para ayudar a los productores a fortalecer y ampliar prácticas regenerativas. Por el peso de su cadena ganadera en Brasil y América Latina, el compromiso tenía una relevancia especial para la región.

La inversión incluía tecnologías para capturar carbono y reducir emisiones dentro de las explotaciones agropecuarias.

La estrategia actual de la compañía mantiene el apoyo a productores, la recuperación de tierras y la asistencia técnica. JBS informa que durante 2025 trabajó con 1.166 establecimientos y 76.450 hectáreas.

Pero la meta financiera de USD 100 millones perdió visibilidad. En su lugar, la empresa presenta un objetivo general de acompañar a los productores en la adopción de prácticas regenerativas, tecnologías innovadoras y asistencia agronómica, sin mostrar cuánto dinero fue desembolsado respecto del compromiso original.

El caso muestra una transformación frecuente: una promesa financiera concreta, con monto y plazo, es reemplazada por indicadores de actividad —cantidad de establecimientos o hectáreas atendidas— que no permiten saber si la inversión comprometida sigue vigente ni qué resultados ambientales produjo.

Peregrine redujo su meta a la mitad

El retroceso no se limita al sector alimentario. En 2022, la marca británica de indumentaria Peregrine se comprometió a obtener para 2026 el 100% de su lana británica de granjas regenerativas. La transición comenzaría con un 20% y avanzaría otros veinte puntos porcentuales cada año.

Al llegar el año de cumplimiento, su página corporativa presenta una meta diferente: obtener el 50% de la lana británica de establecimientos regenerativos. Ya no fija una fecha para completar la transición.

Peregrine reconoce que el cambio requiere más tiempo y sostiene que el 50% es actualmente el objetivo más realista que puede garantizar. La compañía continúa trabajando con Pasture for Life y SoilMentor, pero no informa formalmente cuándo decidió abandonar la meta original ni qué porcentaje alcanzó hasta ahora.

Es uno de los ejemplos más claros de debilitamiento: una meta del 100% para 2026 fue sustituida por otra del 50%, sin un nuevo plazo público.

Menos promesas, ¿o menos ambición?

La revisión de estos compromisos puede tener explicaciones legítimas. La agricultura regenerativa carece de una definición universal, las cadenas agrícolas son complejas y los resultados sobre suelo o biodiversidad requieren años de seguimiento. Una meta mal diseñada no se vuelve más creíble por el solo hecho de ser cuantificable.

Pero retirar una promesa sin presentar sus resultados introduce un problema distinto. Las empresas pueden continuar mostrando establecimientos piloto, alianzas con productores o hectáreas incorporadas mientras desaparecen los indicadores que permiten medir la escala real de la transformación.

Para FAIRR, cuando una empresa modifica o abandona una meta debería explicar las razones, las consecuencias para su estrategia de sostenibilidad y las nuevas medidas, métricas y fechas que utilizará para evaluar el progreso.

La paradoja empieza a quedar expuesta: la agricultura regenerativa se consolida como concepto empresarial al mismo tiempo que retroceden algunos de los compromisos que permitirían evaluar sus resultados. El desafío ya no consiste solamente en multiplicar proyectos, sino en demostrar cuánto representan dentro del negocio y qué cambios verificables producen.