Solo el 6% de las empresas cotizadas tiene una mujer como CEO, revela ONU Mujeres

Un nuevo informe de Naciones Unidas muestra que las mujeres siguen excluidas de los principales espacios de poder económico. Ocupan apenas el 25% de los asientos en directorios y sus remuneraciones son considerablemente inferiores a las de los hombres. Las diferencias también se manifiestan entre sectores empresariales.

Las mujeres representan alrededor del 40% de los trabajadores de las empresas del mundo, pero apenas ocupan el 5,8% de los puestos de CEO en las compañías que cotizan en bolsa. La desigualdad se profundiza cuando se analizan las remuneraciones y el poder efectivo de decisión dentro de los directorios.

Los datos surgen de The Gender Snapshot 2026, publicado por ONU Mujeres y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas (UN DESA).

El relevamiento utiliza información de marzo de 2024 correspondiente a casi 88.000 integrantes de más de 9.600 directorios de empresas cotizadas en 62 países y territorios. No representa a la totalidad de las empresas del mundo, pero ofrece una radiografía de las dificultades que enfrentan las mujeres para acceder al máximo nivel de conducción corporativa.

Más presencia, pero menos poder

Según el informe, las mujeres ocupan el 25,1% de los asientos en directorios. Sin embargo, esa presencia no siempre se traduce en capacidad para definir las prioridades empresariales.

En el 71,8% de las compañías analizadas, las mujeres tienen menos poder de decisión del que correspondería a su representación formal. La brecha aumenta con el tamaño de las organizaciones: alcanza al 82,8% de las empresas más grandes, frente al 70% de las más pequeñas.

ONU Mujeres describe este fenómeno como una superposición de barreras que impide a las mujeres acceder a los puestos de mayor influencia incluso después de ingresar a los órganos de dirección.

La formación académica no parece explicar estas diferencias. El 40,5% de las directoras cuenta con estudios avanzados, frente al 33,5% de sus colegas hombres. Sin embargo, solamente el 29,1% de ellas había ocupado previamente una posición de CEO, frente al 41,5% de los hombres.

Una brecha que también se refleja en las remuneraciones

La desigualdad alcanza a los ingresos. La remuneración total realizada de las mujeres integrantes de directorios es, en promedio, un 67,6% inferior a la percibida por sus colegas masculinos, según los datos recogidos por Naciones Unidas.

Esta diferencia corresponde a la remuneración total efectivamente percibida y no equivale necesariamente a una comparación salarial entre personas con idénticas responsabilidades.

El informe incorpora además estadísticas de la Organización Internacional del Trabajo que muestran que, en el 80% de los países con información disponible entre 2020 y 2025, las mujeres en puestos gerenciales perciben una remuneración horaria inferior a la de los hombres.

Las diferencias entre industrias

El Global Gender Gap Report 2026 del Foro Económico Mundial aporta una perspectiva sectorial complementaria.

Entre las 500 mayores empresas del mundo por facturación, las mujeres ocupaban el 6,4% de los puestos de CEO en 2025. La proporción alcanzaba el 17% en servicios públicos, el 11% en telecomunicaciones y medios y alrededor del 9% en comercio minorista, energía y construcción.

Otro indicador revela dónde se interrumpen las trayectorias profesionales. En una muestra internacional de 57 economías, la participación femenina disminuye del 46% en posiciones de ingreso al 23% en la alta dirección.

Esta reducción es especialmente pronunciada en infraestructura, transporte y logística, y actividades inmobiliarias. Incluso en sectores donde las mujeres tienen una presencia importante entre los trabajadores, encuentran dificultades para acceder a las posiciones de mayor responsabilidad.

Una cuestión de sostenibilidad y gobierno corporativo

El informe de Naciones Unidas también vincula la participación femenina en la conducción empresarial con la sostenibilidad. Señala que los directorios con mayor presencia de mujeres muestran una mayor propensión a adoptar prácticas como la reducción del consumo de energía y agua, aunque esta asociación no demuestra por sí sola una relación causal.

Los resultados plantean un desafío para las políticas corporativas de diversidad e inclusión.

Medir la proporción de mujeres en las organizaciones constituye apenas una parte del problema. También es necesario examinar quiénes ocupan los cargos ejecutivos, cómo se distribuyen las remuneraciones y qué capacidad real tienen las mujeres para intervenir en las decisiones estratégicas.

Después de décadas de compromisos empresariales con la igualdad de género, los datos muestran que la diversidad ha avanzado más en la representación que en la distribución efectiva del poder económico.