Starbucks: sus emisiones crecen y la meta de 2030 entra en revisión

Interior de una cafetería Starbucks; gráfico con el dato de emisiones +7% y meta climática 2030 bajo revisión
Foto: Dominik Pearce / Unsplash. Edición: ComunicarSe.

La huella total de la cadena quedó 7% por encima de 2019, año que toma como línea de base. Mientras reconoce que está “reevaluando activamente” el compromiso de reducir 50% las emisiones, eliminó el cargo independiente de Chief Sustainability Officer.

Starbucks mantiene uno de los compromisos climáticos más conocidos del sector de alimentos y bebidas: reducir 50% sus emisiones absolutas de gases de efecto invernadero hacia 2030, tomando 2019 como línea de base. Pero sus resultados más recientes muestran una brecha creciente entre esa promesa y la evolución de su huella.

En su Reporte Global de Impacto 2025, la compañía informó que sus emisiones totales quedaron 7% por encima de los niveles de 2019. El dato agrava una tendencia que ya era visible un año antes: en el ejercicio fiscal 2024, la huella total había aumentado 3% respecto de la misma línea de base.

La compañía no ha incumplido todavía una meta cuyo plazo vence en 2030, pero sí se alejó de la trayectoria que debería conducir a ese resultado. La reducción de la huella operativa no alcanzó para compensar el crecimiento de las emisiones vinculadas a su cadena de valor.

Starbucks logró reducir 17% sus emisiones operativas de alcances 1 y 2 —las generadas directamente por sus operaciones y por la electricidad que compra—. Sin embargo, las emisiones de alcance 3, asociadas a la producción de café, los lácteos, los envases, la logística y otros insumos, continúan siendo el principal obstáculo.

La meta sigue vigente, pero ya está bajo revisión

La compañía no anunció que abandone la meta de 2030. Sin embargo, reconoció de manera explícita que la está revisando.

En la presentación de su informe, Starbucks afirma que está “reevaluando activamente esta meta mientras evalúa las implicancias de nuevas regulaciones, actualizaciones en los estándares relevantes y otros desarrollos”.

La formulación importa. La reducción de 50% no es una aspiración limitada a oficinas o cafeterías: incluye las emisiones de los alcances 1, 2 y 3, es decir, toda la operación y la cadena de valor. Starbucks señala que seguirá actuando para gestionar sus emisiones y que informará novedades, pero por ahora no precisa si mantendrá, modificará o extenderá el objetivo.

La meta había sido validada por la iniciativa Science Based Targets (SBTi) en 2021. El contraste entre ese respaldo y el aumento de la huella expone una dificultad extendida en las grandes empresas de consumo: las emisiones que dependen de proveedores, materias primas y hábitos de consumo resultan mucho más difíciles de reducir que las asociadas a la energía de las operaciones propias.

Sostenibilidad sin puesto independiente

El giro se produce además en un momento de reorganización interna. Según informó el medio especializado Trellis, Starbucks eliminó el puesto independiente de Chief Sustainability Officer en el marco de recortes anunciados en mayo de 2026. Marika McCauley Sine, quien ocupaba ese cargo desde fines de 2024, habría sido alcanzada por la medida.

Las funciones de sostenibilidad pasaron a integrarse en el área de impacto social, liderada por Kelly Goodejohn, hoy presentada por la empresa como Chief Sustainability and Social Impact Officer. Starbucks no difundió un comunicado específico sobre la eliminación del puesto, pero el cambio de estructura aparece reflejado en su reporte más reciente.

Integrar sostenibilidad a impacto social no supone, por sí mismo, una pérdida de jerarquía. Puede ayudar a conectar las metas climáticas con el abastecimiento de café, las condiciones de las comunidades productoras y la gestión de residuos. Pero el contexto vuelve inevitable la pregunta: ¿la reorganización busca fortalecer la ejecución o administrar una meta que la compañía reconoce que debe revisar?

En Starbucks, como en muchas empresas globales, el problema ya no parece ser la falta de compromisos. Es la distancia entre las metas anunciadas, las emisiones que efectivamente crecen y la capacidad de transformar la cadena de valor a la velocidad que exige 2030.