
La información aparece en un informe incluido en la documentación de la próxima junta general de accionistas. De hecho, aún resta que la medida sea sometida a la aprobación de los accionistas. El incentivo estará vinculado a la reducción de la media de intensidad de emisiones de CO2 conforme a los objetivos de Naciones Unidas. Iberdrola considerará cumplido este objetivo si la empresa alcanza una reducción de 5% en la intensidad media de emisiones entre 2017 y 2019 comparada con la media del periodo comprendido entre 2014 y 2016, según informó la agencia de noticias Europa Press.
El peso específico de cada uno de estos parámetros en la evaluación global del desempeño de la alta dirección será del 20% tanto para el objetivo medioambiental como para el financiero.
La empresa viene desarrollando un intenso despliegue en materia de cambio climático y es líder global en energías renovables. Iberdrola, cuya intensidad de emisiones de CO2 es ya un 34% inferior a la media del sector eléctrico europeo, se ha comprometido a reducir su intensidad de emisiones en un 50% para 2030 con respecto a sus niveles de 2007. Además, la empresa se ha puesto como objetivo ser neutra en carbono para el año 2050.