
¿SE TRATA DE UNA MODA pasajera? Todo indica que no, que responde a vigorosas demandas sociales. Sociedades cada vez más participativas presionan por estándares éticos públicos y corporativos más exigentes. Plantean que la empresa privada es un actor económico decisivo y le piden juego limpio con los consumidores, buen trato a su personal, cuidado del medio ambiente y compromiso con causas de interés público. Hardy (Harvard) dice que «las empresas debieran tomar el liderazgo en medio ambiente y sostenibilidad social en lugar de dejar siempre que las pongan en la defensiva».
Por otra parte los consumidores exigen. Un tercio de los de USA dan gran peso al comparar a la relación de la empresa con medio ambiente y valores. No se conforman ya con mera publicidad institucional. Como previene Ogilvy ella les resulta «pomposa, autosuficiente y fatua». Quieren hechos.
A ESTAS DEMANDAS se suman los pequeños inversores. Tienen motivos. El fraude de Enron les hizo perder 50.000 millones de dólares. Casos como WorldCom, Parlamat y otros mostraron los riesgos de corrup ción corporativa. Claman por nuevas leyes, y un reenfoque de la educa ción empresarial. Están fortaleciendo nuevos fondos que invierten en empresas éticas como el exitoso índice ético nórdico, el Domini 400 social index de USA y otros similares.
Estas presiones crecen. Una encuesta de Delloitte y Euronext en Europa concluye que «el buen desempeño medioambiental y social de la empresa influenciará fuertemente en el futuro su marca y reputación, su rendimiento económico y su valor de mercado».
La RSE es también clave para la competitividad. Según estudios permite atraer personal más capaz, y genera un mayor compromiso laboral.
EN AMERICA LATINA plena en riquezas potenciales pero al mismo tiempo en pobreza (44%, 190.000 muertes de niños anuales evitables debidas a pobreza) se requieren políticas públicas de primera calidad, bien gerenciadas, y transparentes que encaren la pobreza, y la acción de empresas responsables, y organizaciones voluntarias. Ha habido avances en RSE pero se está lejos de los progresos mundiales y las demandas. En Chile 50% de los consumidores considera hoy a la RSE el principal factor al formarse una impresión de una empresa, en la Argentina más de la mitad está dispuesto a pagar más por productos de empresas socialmente responsables.
ES HORA DE RECUPERAR el tiempo perdido e impulsar esta vía renovadora. En definitiva significa poner en práctica la visión moral bíblica que exige que cada uno se haga responsable por los demás.
* Director de la Iniciativa Interamericana de Capital Social, Etica y Desarrollo (BID-Noruega).
(Fuente: El Universal.com)