
Los trabajadores de la industria textil de todo el mundo, muchos de los cuales son niños y mujeres jóvenes, trabajan largas jornadas, con sueldos bajos, en condiciones a menudo peligrosas, de inestabilidad y violencia. Estas prácticas también perjudican a la industria europea, ya que provocan competencia desleal, señalan los eurodiputados en la resolución, no vinculante, que salió adelante con 505 votos a favor, 49 en contra y 57 abstenciones.
Con objeto de evitar tragedias como la del derrumbe del Rana Plaza en Bangladesh en abril de 2013, el Parlamento sugiere varias medidas:
- Obligación de diligencia debida: la Comisión Europea debe presentar una propuesta legislativa para implantar un sistema de diligencia debida, en línea con las directrices de la OCDE (en inglés) y parecido al diseñado para los minerales de zonas de conflicto, que cubra toda la cadena de distribución;
- Preferencias comerciales condicionadas: la UE debe asegurarse de que los países exportadores de textiles con acceso preferente al mercado europeo respetan las directrices fijadas y producen de manera sostenible. Los Estados miembros deben, por su parte, promover los derechos laborales en sus relaciones con los países socios,
- Etiquetado: hacer visible el “impacto social de la social de la producción de la ropa puede ayudar a conseguir un cambio duradero, y
- Guiar por el ejemplo: las instituciones de la UE deben ser un modelo a seguir en sus contratos para la compra de textiles.
“No podemos cerrar los ojos si nuestras ropas se producen a costa de gran sufrimiento. Sólo normas obligatorias pueden garantizar que los productos vendidos en Europa respetan la dignidad y los derechos de millones de trabajadores. La UE dispone de las herramientas para actuar, pedimos a la Comisión que lo haga”, dijo la eurodiputada responsable del texto, Lola Sánchez Caldentey (GUE/NGL, España).