
Alemania es la cuarta mayor economía del mundo y por ello tiene una posición única de liderazgo para promover el respeto de los derechos humanos en todo el mundo. Sin embargo, este análisis revela deficiencias en la forma en que se aborda la conducta las propias empresas alemanas, en particular a través de las cadenas de suministro y las relaciones comerciales.
El gobierno alemán ha tomado algunas medidas positivas en este tema, por ejemplo en 2014, se anunció el desarrollo de un Plan de Acción Nacional sobre empresas y derechos humanos, y en el año 2015, bajo el liderazgo alemán del G7, emitió su primera declaración comprometiéndose a abordar las violaciones de los derechos humanos en las cadenas de suministro globales.
El informe pide al gobierno alemán hacer mucho más para garantizar estándares más altos para las empresas europeas. También recomienda que el Gobierno alemán mejorar el acceso al recurso judicial y no judicial para las víctimas y el fortalecimiento de la debida diligencia de las empresas alemanas.
El informe destaca que las empresas alemanas están lejos de cumplir con los estándares de diligencia debida en derechos humanos a lo largo de su cadena de valor.