
PCR y ArcelorMittal Acindar inauguraron la ampliación de la Estación Transformadora de Ezeiza, una intervención sobre la infraestructura de transporte que aumenta la capacidad del corredor Comahue-Buenos Aires y habilita la incorporación de nueva generación renovable al sistema.
La capacidad de transmisión rara vez ocupa el centro de los anuncios energéticos, aunque suele ser el factor que determina si la energía renovable llega o no a destino. La obra que PCR y ArcelorMittal Acindar inauguraron el 3 de junio en Buenos Aires opera sobre ese componente: las líneas que transportan la electricidad.
La ampliación de la Estación Transformadora de Ezeiza incorporó nuevos capacitores Shunt que elevan la capacidad de transmisión en 500 kV del corredor troncal Comahue-Buenos Aires, parte del Sistema Argentino de Interconexión (SADI). El tramo registraba restricciones en condiciones de máxima demanda. La mejora equivale, según las compañías, al abastecimiento de 600 mil hogares, y demandó una inversión de 40 millones de dólares.
Esa cifra corresponde a la primera etapa de un proyecto integral de 275 millones de dólares. El plan completo suma la expansión de la Estación Transformadora de Olavarría, la construcción del Parque Eólico Olavarría —185,6 MW con 29 aerogeneradores— y una línea de 25 kilómetros para conectarlo al SADI. La puesta en marcha definitiva está prevista para enero de 2027 y la construcción del conjunto emplea a 350 personas.

Los recursos eólicos y solares tienden a ubicarse lejos de los centros de consumo, y cuando la red que los conecta opera al límite, la generación disponible no siempre puede despacharse. Al ampliar la capacidad del corredor, la obra incrementa el margen de transporte necesario para evacuar nueva producción renovable.
De allí la secuencia del proyecto: primero el refuerzo de la red, luego la generación. El Parque Eólico Olavarría requiere capacidad de transmisión para volcar su producción al sistema, y la estación transformadora es la pieza que habilita esa conexión.
Martín Federico Brandi, CEO de PCR, ubicó la obra como respuesta a un cuello de botella que condiciona el crecimiento productivo del país. Federico Amos, CEO de ArcelorMittal Acindar, la inscribió en la estrategia de descarbonización de la siderúrgica y en su posicionamiento dentro de la transición energética industrial. Para una compañía que produce acero —uno de los sectores de descarbonización más compleja—, el acceso a energía renovable constituye a la vez una decisión ambiental y una de competitividad.
El proyecto incorpora 185,6 MW de potencia renovable y refuerza la capacidad de transporte del corredor troncal, dos componentes que las compañías presentan como un aporte a la diversificación de la matriz energética argentina y a la confiabilidad del sistema en condiciones de máxima demanda.
